Este año no celebramos. Este año denunciamos.
Una vez más las familias nos vemos en una situación desesperada ante la falta de apoyo de las instituciones públicas y privadas que se supone que nos representan.
El "sistema" avanza inexorable, como una gigantesca segadora, por toda Andalucía, arrancando cada brote verde que ha ido surgiendo con el sudor y el esfuerzo de tantos padres y madres de personas con autismo durante los últimos treinta años.
Tout pour le peuple, rien par le peuple.
Todo para el pueblo, pero sin el pueblo. — Charles de Secondat, Barón de Montesquieu
Una frase que resume el despotismo ilustrado del siglo XVIII, donde monarcas absolutos implementaban reformas para mejorar la vida de sus súbditos, pero sin permitirles participación política ni toma de decisiones. Un enfoque paternalista, centralizado y autoritario, que asume que el pueblo no tiene la capacidad necesaria para poder decidir por sí mismo, excluyendo así su voluntad en la gestión del Estado.
Tres siglos después nada ha cambiado.
En quienes confiamos, quienes debían protegernos, saben mantener vivo el fantasma de mil lobos para justificar su traición, su abuso de poder, alimentándose de nuestra ingenuidad, de nuestra falta de criterio y de nuestra propensión a seguir al rebaño.
Y es que el autismo no interesa si no es algo que dé dinero para mantener a un puñado de burócratas que se han incrustado en su poltrona.
Fotos por aquí, cartelitos con la palabra "INCLUSIÓN" en letras bien grandes por allá, una palmadita en la espalda y cada uno a su casa. En esto se ha convertido el 2 de abril.
Mientras, las familias consentimos que el valor de los derechos de nuestros hijos se reduzca al de una simple colilla que se tira al suelo para pisarla y apagarla.
No está el patio para celebrar nada
Esta agonía que nos acompaña desde que recibimos el diagnóstico debe de hacernos abrir los ojos: no está el patio para celebrar nada, ni junto a los políticos ni junto a organizaciones, federaciones y demás entes que siguen recibiendo fondos públicos para no hacer nada por aquellos que no encajan, que se salen como aquel clavo que no quiere entrar en la madera y al que hay que machacar para que se sitúe como el resto.
Lo que pedimos: Liberté, Égalité, Fraternité
Volviendo al siglo XVIII, como dijo Robespierre en respuesta a los absolutismos, nosotros pedimos:
Porque solo el día en el que seamos capaces de desprendernos de todas las etiquetas, podremos avanzar hacia una sociedad consciente y defensora de sus valores y derechos, sin dejar a nadie atrás.
"La inclusión sin recursos no es inclusión, es entierro en vida."
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